Si el mercado digital no hacía ya más que crecer antes de la crisis del Covid19, esta pandemia ha resultado ser el punto de inflexión rotundo para que cualquier negocio se plantee la incorporación de herramientas o recursos digitales y online para la gestión, difusión y venta de sus productos o servicios.

En España llevamos más de dos meses encerrados en casa haciendo malabares entre niños, teletrabajo y gestión del hogar. Otros con la preocupación añadida de ver, desde la prudencia, sus negocios cerrados y cero ingresos para -por lo menos- afrontar los gastos.

Esta situación no deja de ser una desgracia. Principalmente, por las vidas que se ha cobrado este virus que tiene al mundo en vilo y, continuando, por la necesidad de haber pulsado el botón de pause en casi toda la actividad económica a nivel mundial. Algo sin precedentes.

Durante estos meses hemos vivido, quizá, obligados por la situación, de manera sobria y austera. Con las necesidades básicas cubiertas y garantizadas, así como con una exagerada cantidad de papel higiénico en nuestras casas, pero el análisis de este último punto correspondería a un sociólogo y lo dejaremos estar. 😉

Hemos utilizado la ropa que teníamos en el armario sin vernos en una imperiosa necesidad de salir de compras. Hemos hecho manualidades con nuestros hijos reciclando objetos que teníamos en casa: algodón, canutos de papel higiénico, colorante alimentario, pasta…Hemos evitado salir incluso al médico. En definitiva, nos hemos liberado, en cierta medida, de nuestra frenética vida de prisas, consumismo y falsas necesidades. Hemos sido y hemos estado.

Más allá de este paréntesis reflexivo, seguimos inmersos en una sociedad del bienestar con casi cualquier necesidad a nuestro alcance. Aunque estos meses se hayan visto mermadas precisamente esas “necesidades a nuestro alcance”, no hemos dejado de tenerlas. Y las hemos tenido, principalmente, gracias al ecommerce, aplicaciones y herramientas relacionadas en su mayoría con internet.

A golpe de clic podíamos tener en casa unas zapatillas nuevas para nuestro hijo de dos años que no para de crecer y que con las anteriores iba ya de puntillas el pobre. Hemos podido enviar un desayuno a nuestra madre para celebrar el día de la madre desde la distancia. Hemos podido reunirnos virtualmente con nuestros amigos…y un largo etcétera de cosas siempre facilitadas gracias al teléfono o a internet.

A las empresas que les haya pillado esta situación con sus “deberes digitales hechos” habrán podido sobrevivir e, incluso, mantenerse ya que han sido capaces de satisfacer, probablemente una minimizada demanda, gracias a ese canal ¡Oye! Pero algo es algo.

A otros, incluso, les haya superado puesto que podían haber estado preparados digitalmente pero, quizá, no para un incremento importante de la demanda provocada por esta situación coyuntural. Como, por ejemplo, la compra online en supermercados que se han visto desbordados por la impresionante cantidad de pedidos.

Puede que ciertos negocios, como la hostelería, piensen que a ellos no les habría aportado nada tener una web, una tienda online, o un convenio con alguna empresa de delivery …¿o si?

Antes de esta crisis quizá todavía existieran escépticos sobre los beneficios del canal digital, pero queremos creer que ya se ha disipado toda duda sobre su potencial, alcance y beneficios.

Aquí dejamos algunos datos: